Enséñale que el saludo llega cuando mantiene las cuatro patas en el suelo. Muchos perros saltan porque así consiguen atención. Para cambiar ese hábito, organiza una entrada que puedas controlar y practica con personas que acepten seguir la misma pauta.
Prepara la visita antes de abrir
Ten premios preparados, usa una correa cómoda o una barrera si necesitas evitar que se abalance, y explica a la visita qué debe hacer. Si el perro suele alterarse mucho con el timbre, empieza el ejercicio sin timbre y con alguien conocido. Practicar cuando ya hay varias personas entrando suele ser demasiado difícil.
Pide a la persona que se acerque despacio. Mientras el perro mantiene las patas en el suelo, marca y recompensa. La visita puede acercarse y saludar solo si sigue tranquilo. Si intenta saltar, la persona se aleja sin gritar ni empujarlo. Espera un instante, facilita de nuevo una postura tranquila y repite. Un «siéntate» aprendido previamente puede ayudar, pero no es obligatorio: estar de pie con las cuatro patas apoyadas también vale.
Aumenta la dificultad poco a poco
Primero practica con una persona conocida, después con entradas breves, luego con la puerta y, finalmente, con visitas reales. Al principio puedes pedir que ignoren al perro unos momentos y lo saluden cuando esté listo. Mantén los ensayos cortos. Si se excita demasiado, dale una pausa en otra zona con una actividad tranquila; no lo obligues a permanecer junto a la puerta.
La consistencia importa. Si algunas personas lo acarician cuando salta, seguirá probando esa conducta. Explica la regla sin culpar al perro ni a la visita. Los niños y personas con movilidad reducida deben estar protegidos con una barrera o separación física mientras aprende.
Mira también la emoción
No todos los saltos expresan lo mismo: puede haber entusiasmo, frustración o incomodidad. Si el cuerpo está rígido, evita el contacto o muestra señales de miedo, no insistas en el saludo y consulta el lenguaje corporal. Vuelve a educación con recompensas para reforzar la calma fuera del momento de la visita. Si hay riesgo de mordida o cambios bruscos de comportamiento, pide valoración veterinaria y ayuda profesional.
Fuentes consultadas
Esta guía ofrece información general. Si observas síntomas, dolor o un cambio brusco en el comportamiento de tu animal, consulta con un profesional veterinario. Conoce nuestro método editorial.
